Variaciones alrededor de la solapa en pico

Parisian Gentleman

Variaciones alrededor de la solapa en pico

Gentlemen,

He aquí la segunda parte de la contribución de Paul Grassart (http://www.paulgrassart.com) dedicada a la solapa en pico:

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Variaciones alrededor de la solapa en pico,

por Paul Grassart

Tras redactar mi precedente artículo dedicado a las posibles variaciones alrededor de la solapa en pico, encontré en el foro de De Pied en Cap (traducción : de pies a cabeza) una breve conversación sobre este tema, en la cual identifiqué más de diez parámetros en los cuales se podía actuar (que no eran todos independientes entre sí).

He intentado explorar sistemáticamente estos distintos parámetros, partiendo siempre de la misma base : una parte delantera de izquierda de chaqueta de hilera sencilla y bolsillo ribeteado. La base presenta una solapa en pico correspondiente a una aproximación fiel a la tendencia actual : con el pico colocado bastante pero no demasiado alto, de anchura media, de forma “neutra” con un dibujo de solapa algo encorvado pero sin exceso.

A partir de esta base he ido modificando los parámetros uno por uno. Se puede constatar por cierto que algunos cambios acarrean efectos visualmente similares, mientras que un examen atento muestra que, sin duda alguna, hay una leve diferencia.

Para empezar esta exploración de la solapa en pico, les propongo empezar por los dos primeros parámetros que a uno le vienen de inmediato a la mente y que son a menudo los más frecuentes en las conversaciones de los foros de aficionados de bellas prendas : el ancho de la solapa y el alto del pico.

1. Primer parámetro en el que se puede intervenir, el ancho de la solapa

Se constata que, dejando el resto sin cambiar, las solapas estrechas alargan las líneas y adelgazan la silueta. Por el contrario, las solapas anchas acentúan las líneas horizontales y subrayan el ancho de hombros.

2. Segundo parámetro, el alto del pico:

Si un pico alarga las líneas, el pico colocado más abajo me parece, por lo que a él respecta, focalizar la mirada en la zona correspondiente al nudo de la corbata. Y más que subrayar una horizontal que ensancharía el busto, parece llenar el pecho, darle volumen.

Se notará que estas tres solapas tienen un ancho absolutamente igual, si bien el alto del pico influye de modo significativo en la forma de la solapa.

3. Tal como vamos a verlo, la forma del mismo pico es de suma trascendencia en el carácter que se da a la chaqueta. En todos los ejemplos abajo, el pico se sitúa rigurosamente a la misma altura y la solapa tiene precisamente el mismo ancho.

Tercer parámetro identificado, la longitud de la inglesa, o sea la hondura del pico (con solapas de igual anchura).

La inglesa alargada tipo Smalto le da a la solapa un aspecto más “dinámico”, orientando las líneas hacia el hombro. La inglesa más corta redondea el aspecto, dando a la solapa el aspecto de un cuello chal.

4. Una segunda manera de dibujar la solapa para cambiar la forma del pico se hará modificando el ángulo de la inglesa.

La inglesa casi horizontal, muy años 50, acentúa el ancho de hombros, mientras que la inglesa muy oblicua, tal como la practican en la actualidad algunos sastres italianos, prolonga las líneas hasta el hombro.

5. Hasta ahora, nos hemos focalizado en la solapa. Ésta no es más en realidad que una mitad del pico, la otra mitad, la contra-inglesa siendo dibujada por el cuello.

Nuestro quinto parámetro será la longitud de la contra-inglesa, que, en cierta medida, puede modificarse independientemente de la inglesa.

Hemos dicho, “en cierta medida”, porque, para quedarnos en el ámbito del pico (agudo), se evitará que la contra-inglesa supere la solapa, (lo que puede hacerse en otros estilos de solapas) y, excepto si se busca un efecto de estilo completamente inhabitual, no se le dará una longitud negativa.

Acortar la contra-inglesa, o sea cortar un cuello más estrecho, permite liberar el pico de la solapa y acercarse a una vertical en la parte alta del busto. Eso confiere un efecto de ligereza en la parte alta y un efecto de ancho de hombros. Alargar la contra-inglesa permite volver a encontrar una redondez similar a la inglesa corta (el borde del cuello se acerca entonces al borde de la solapa, formando el conjunto una continuidad) al mismo tiempo que confiere una línea más dinámica y adelgazada. En cierto modo, una combinación del redondeo de un cuello chal y del alargamiento dado por la solapa en pico.

6. Otro modo de modificar el cuello para dibujar el pico será el ángulo de la contra-inglesa. Hasta el momento, le hemos dado un ángulo cerrado, acercando el cuello hasta tocar la solapa. Pero una variante clásica entre los sastres, y particularmente adaptada a los picos en las chaquetas de hilera sencilla, consiste en abrir dicho ángulo, desprendiendo la contra-inglesa de la solapa.

Último parámetro que permite dibujar un pico: la forma redondeada que se da a los ángulos. La tradición de sastrería supone que se eviten los ángulos vivos y que, por el contrario, uno se las arregle para atenuarlos, lo que exige cierta habilidad y sobre todo, añade unas cuantas etapas al montado de la solapa. Ocurre a menudo que vaya la confección a lo más sencillo y marque ángulos vivos, más fáciles de formar mediante un corte o un doblado de la tela. Debo reconocer sin embargo que algunos sastres hacen del ángulo vivo una característica de su estilo, y se esfuerzan entonces en hacerlo lo más nítido posible, tan afilado como una hoja de cuchillo.

7. Nuestra exploración nos ha permitido identificar hasta el momento 7 parámetros independientes que tienen efectos similares u opuestos, que se podrán combinar para que se sumen el uno al otro, o por el contrario para que se equilibren.

Quedan dos líneas fundamentales para dibujar la solapa, que son, el borde exterior de la solapa y su quebradura (el borde interior, donde se forma el pliegue con la parte delantera de la chaqueta).

El borde de la solapa puede adoptar líneas muy tensas o, por el contrario, redondearse generosamente con un ”vientre” que podrá ser colocado más o menos alto.

8. Si esta línea exterior es un tema muy discutido entre los aficionados, por contribuir tanto a las características del estilo de un periodo (siendo la solapa redondeada muy años 70 mientras que las líneas tendidas al extremo serían más típicas del principio de los años 2000), pocas veces se aborda la forma que se da a la quebradura. Es verdad que, para dar forma a este pliegue, es necesario valerse de técnicas bastante sutiles de la sastrería, donde el corte solo no bastará y deberá ser completado por un montaje particular. Sin embargo, es un elemento de estilo la mar de tradicional, que era ya objeto de una gran atención de parte de los elegantes del siglo XIX cuando encargaban sus redingotes.

La forma que se da a esta quebradura es parcialmente decidida por la morfología del cliente : una persona muy aderezada, que saca pecho como un militar que se pone firme, necesitará cierta convexidad para que la chaqueta no se abra demasiado en el pecho.

Pero es también un elemento de estilo que le da un toque característico a la silueta en general. Encontramos así una quebradura muy convexa en las prendas de la época napoleónica con sus formas tan particulares en “pechuga de paloma”. Al contrario, ahondar la quebradura permite descubrir la camisa, un efecto de estilo muy buscado en los esmóquines (que se reforzará por cierto adoptando un abrochamiento bastante bajo para despejar correctamente el plastrón).

Nuestro inventario sistemático consta de no menos de 9 elementos que permiten trazar las líneas de una solapa en pico. Nueve elementos que el cortador determinará con exactitud para dar a la prenda a la vez “su estilo casa”, y también el pequeño toque “sastre” que hará que la solapa, lejos de limitarse a ser un elemento de estilo (elemento muy importante, dicho sea de paso), será también la búsqueda de una adecuación con la morfología del cliente.

Estatura, ancho de hombros, medida del cuello, forma de la cara… una solapa bien trazada completará armoniosamente nuestro físico. Gracias a este compromiso hábil entre nueve parámetros, se encontrará una manera de hacer que, al mismo tiempo, se garantice cierto estilo que por fin, como acabamos de verlo, no es más que un efecto óptico, una ilusión.

Paul Grassart