Lo mejor de lo peor

Parisian Gentleman

Lo mejor de lo peor

Gentlemen,

En calidad de observadores cotidianos de la elegancia masculina, nos ocurre “topar con” (a veces duramente) errores estilísticos bastante groseros que acaban por “arruinar” literalmente la elegancia de atuendos potencialmente muy bellos. Estos errores radican en detalles bastante fáciles de corregir.

Aprovechamos el alud – más bien logrado en general – de imágenes de todos tipos en la pantalla para recordar aquí algunos fundamentos que sin duda les resultarán útiles.

Por supuesto, no se trata aquí de convertir algunas pautas en diktats pero sí más bien, de ilustrar nuestro lema de siempre : « First learn the rules, then break them » (“primero aprendan las pautas, luego rompanlas”… pero respetando siempre el orden cronológico de estas proposiciones!)

He aquí pues algunas imágenes muy aleccionadoras, siendo la primera un caso de libro : un traje espléndido, una camisa y una corbata magníficas , un caballero muy elegante con un físico (muy) aventajado pero… ¡un racor entre el cuello de la camisa y el cuello de la chaqueta completamente desastroso! No se debe nunca dejar un espacio entre el cuello de la camisa y él de la chaqueta. Ésta es una pauta fundamental.

Otro error muy frecuente es el que consiste en dejar que se vea el cinturón debajo de un chaleco. Aquí, otra vez, la regla es muy sencilla : no se debe NUNCA ver el cinturón debajo del chaleco. A este respecto, personalmente, nunca llevo cinturón con un traje de tres piezas. Les propongo dos ejemplos abajo, siendo el primero un verdadero desastre…

Otro error crónico : el 95% de los caballeros llevan prendas demasiado grandes y a veces MÁS que demasiado. Y lo más triste en este caso es que ocurre que a veces cometen este error de ignorante con unos trajes de muy buena calidad (lo que demuestra una vez más la incompetencia casi sistemática de los dependientes de tiendas). He aquí un excelente ejemplo:

Otro error muy difundido (lo que demuestra de paso que nos queda mucho por hacer a pesar de que hemos dedicado decenas de artículos a este tema): la combinación de motivos de misma escala. La regla es sin embargo de una sencillez extrema: a la hora de combinar dos motivos similares (cuadros, rayas) cuiden que sean de escalas distintas y sobre todo no de la misma escala como en el desastre visual aquí abajo:

Por fin, desde la vuelta en fuerza de los pañuelos y otros fulares, nuestras retinas son agredidas a menudo por las maneras de doblar improbables que a veces rayan en el ridículo…

Conclusión habitual en PG: antes de romper la reglas, primero es preciso conocerlas. Elemental, ¿no?

Cheers, HUGO