Exceptio probat regulam in casibus non exceptis (1)

Hugo JACOMET

Exceptio probat regulam in casibus non exceptis (1)

Gentlemen,

Lo que más nos gusta en el tema que en estas columnas nos interesa – dulce eufemismo – es que cada vez cuando transmitimos, divulgamos, enseñamos, e incluso decretamos (digámoslo sin reserva, después de más de 750 artículos publicados en francés hay que confesar que es lo que hemos hecho hasta hoy) una ley fundamental de elegancia y de etiqueta (en el sentido figurado si bien lo fue al pie de la letra “hace sólo unas décadas”), no pasa mucho tiempo antes de que se eche abajo dicha ley con el asombroso descubrimiento del perfecto contraejemplo.

Ahora bien, sería mucho más sencillo vivir respetando unos cuantos buenos paradigmas que bastaría con seguir como una buena manada de elegantes “educados” con la certeza de no errar nunca y sin necesidad de seguir siendo atentos.

Y ¿si les deslumbrara una blasfemia absoluta en materia de sastrería por su brillantez y su equilibrio? Y ¿si los cánones de Flusser (por lo que se refiere a las prendas y no a la belleza de las mujeres), los firmes principios de Bruce Boyer y los dogmas de Antongiavanni se encontraran desacreditados por una sola… foto? ¿Qué harían ustedes?

Fíjense en eso :

Si que lo sé, Gentlemen. Les entiendo y comparto su desconcierto. Cuando uno se cree dueño de una buena regla clásica, muy cierta, inviolable en la que pretende apoyarse ad vitam aeternam, descubrir así el más perfecto contraejemplo al día siguiente puede provocar serios daños al nivel de los neurotransmisores y de la captura de la serotonina o de la dopamina.

¡Esta bella foto (recogida en el tumblr de un tal “Me & My Bentley”) acaba de aniquilar nuestro último artículo en el que les explicábamos de cabo a rabo cuan importante, fundamental e imprescindible es no mezclar nunca dos motivos de cuadros de misma escala o – blasfemia – del mismo tamaño!

Porque forzoso es reconocer que el muy bello atuendo de la foto de arriba, con unos motivos de chaqueta y de camisa exactamente iguales da un resultado maravilloso… y no engendra incomodidad oftalmológica alguna a pesar de no respetar las reglas – ¡sólo los malos y heréticos se atreven a hacerlo! – y de aventurarnos fuera de los caminos trillados dibujados por la cofradía de los elegantes.

Debido a la mentalidad reinante o a la multiplicación de sitios web como PG, muchos elegantes se encuentran a veces acorralados por los dogmas… estos dogmas que nunca debemos defender en estas columnas.

La elegancia personal es un viaje, no un destino y las reglas a veces no deben respetarse (una vez conocidas por supuesto).

Pero bueno, cabe decir que, esta vez, esta foto nos ha puesto en un apuro porque este atuendo blasfematorio es nada menos que sublime…

Exceptio probat regulam in casibus non exceptis.

Amen.

Cheers, HUGO