Las felicidades de PG para 2013

Hugo JACOMET

Las felicidades de PG para 2013

Gentlemen,

mientras hemos entrado para un mes en el tradicional periodo de intercambio de felicidades para el año nuevo, nos hemos asomado a los orígenes de esta tradición y a su “desplazamiento” progresivo hacia una práctica cada vez menos codificada y, confesémoslo, cada vez menos interesante…

Al principio era la carta de Navidad…

La tradición de enviar sus felicidades para el año nuevo en una carta de felicidades es una práctica que nació en Inglaterra y que luego se difundió por el mundo, en Europa, en los Estados Unidos, en Japón.

Todo empezó en Gran Bretaña en 1840 con la aparición del primer sello postal que facilitó mucho el intercambio de correos. Al poco tiempo, el descubrimiento del proceso de litografía hizo popular el envío de cartas de Navidad, cartas de colores adornadas de muérdago, de acebo, de belenes o también de abetos nevados. Las cartas de Navidad, que se solían enviar durante el periodo del Adviento, tenían por función desear feliz Navidad a sus familiares pero, podían también, a veces, servir para enviar las felicidades para el año nuevo.

La costumbre inglesa se difundió por toda Europa y estuvo bien visto en Francia mandar una “carta de Navidad”. Sin embargo, mientras en Inglaterra y en otros países se producía un desplazamiento en el uso de dichas cartas (que se estaban volviendo poco a poco cartas de felicidades para desear un feliz año nuevo), la costumbre inglesa importada en Francia siguió una evolución bastante distinta.

Costumbres francesas…

Había en Francia un uso ancestral hoy olvidado y del cual sólo se ha mantenido la tradición del aguinaldo: las visitas del año nuevo. De modo totalmente ritual y formalizado, se iba a visitar, dentro de un plazo de dos semanas a partir del 1 de enero, a sus allegados, a su familia y a sus amigos, pero también a sus colegas de trabajo, a su patrón, e incluso a unas familias pobres o a enfermos a quienes se solía dar regalos y hacer demostraciones de amistad para embellecer estos días festivos.

Sin embargo, ya que muchas personas percibían estas visitas obligatorias como algo bastante apremiante, apareció el uso de reemplazarlas por una visita relámpago al domicilio de la persona y la entrega al conserje de la casa de una tarjeta de visita en la que se escribía felicidades. Además de esta costumbre confirmada por los manuales de buenos modales de principios de siglo XX, se mantuvo el uso ancestral del envío de cartas en el momento del año nuevo. Se aprovechaba el pretexto de las felicidades para reanudar amistades algo distendidas o manifestarse ante relaciones alejadas geográficamente. La carta de felicidades tal como la conocemos hoy, o sea con ilustraciones y expresión de felicidades, fue volviéndose la mejor aliada de estas dos prácticas. En los años 30, se perdió la costumbre de usar una tarjeta de visita o una hoja de papel para escribir las felicidades y la carta de felicidades se extendió muy rápido.

Hoy en día, la hegemonía de las cartas de felicidades “materiales” se ve cuestionada por las herramientas digitales (e-cards, mails, sms) y en consecuencia, parece perder su aspecto excepcional y emocional… Porque recibir una hermosa carta en su buzón con un bello mensaje de amistad escrito específicamente para ustedes de la mano del remitente y recibir un mail banal (en la mayoría de los casos “genérico” y dirigido a toda una agenda sin distinción) del tipo de los que se reciben decenas cada día, hay todo un mundo de diferencias en términos de intención, emoción y percepción.

Por otra parte, es interesante notar que la mayoría de estos envíos de masa de felicidades impersonales tienden a crear en sus destinatarios un sentimiento global opuesto al que se busca: la impresión – la mar de desagradable por no decir descortés – de recibir el mismo mensaje que centenares de otras personas y la de ser un “amigo genérico” que no merece, en suma, un mensaje específico…

Felicidades para 2013

Sin embargo, respetamos la regla y nos complace desearles – genéricamente porque son ustedes decenas de miles a hacernos el honor de leernos cada día – que se cumplan sus mejores deseos de realización personal para el año 2013.

Que este año nos permita encontrar una cantidad aún mayor de lectores fieles y apasionados de PG con la ocasión de los numerosos eventos privados que vamos a organizar en 2013, el primero de los cuales dentro de unas cuantas semanas con la presencia excepcional del Señor Don Francesco Smalto para la dedicatoria de su libro celebrando el 50 aniversario de su casa de costura, publicado en la editorial del Cherche-Midi.

Que 2013 sea el año de la renovación de interés de los caballeros por la elegancia y del retorno progresivo de producciones con alto grado de habilidades en nuestros países.

En resumen, que nos permita 2013 nada más ni menos seguir comunicándoles la inspiración y de ser posible serles útiles.

Cheers, HUGO