El hombre detrás del atuendo

Sonya Glyn NICHOLSON

El hombre detrás del atuendo

Hay textos que son mejores si se quedan sin retocar, del mismo modo estoy segura de que no podré perfeccionar las palabras de John Henry Newman respecto de cómo se comporta un verdadero gentleman en The Idea of a University (1852). Y en consecuencia, sin que se necesite ningún comentario, nos ponemos con todo a la lectura de la descripción de un gentleman tal como la escribió Newman.

Quizás sean necesarias varias lecturas de esta página que contiene la palabras de Newman respecto de las específicas acciones que perfeccionan a un hombre para comprenderlas completamente; y quizá el esfuerzo para aprender y aplicar las recomendaciones de Newman pueda aportar grandes beneficios en la tentativa de desarrollar la personalidad del hombre que está detrás del atuendo.

¿Qué es un Gentleman?

Es casi una definición de un gentleman decir que es la persona que nunca inflige pena. Esta descripción es al mismo tiempo refinada y, por decirlo todo, precisa. Pasa la mayor parte de su tiempo en quitar los obstáculos que impiden una acción libre y sin trabas de los que están con él; y coincide con sus movimientos en vez de tomar la iniciativa.

Sus ventajas pueden considerarse como análogas a lo que se suele llamar comodidad o conveniencia en la disposición de la naturaleza personal: como una silla cómoda o un fuego agradable que desempeñan su papel alejando el cansancio o disipando el frio, si bien la naturaleza proporcionan ambos medios de descanso y de calor animal sin ellos.

El verdadero gentleman con buenos modales evita cuidadosamente lo que podría causar la menor posibilidad o cualquier susto en la mente de los que tiene relaciones; – cualquier discusión de opinión, o enfrentamiento de sentimientos, cualquier restricción, o sospecha, o tristeza, o resentimiento; siendo su gran preocupación hacer que cada uno se sienta cómodo y a sus anchas.

Se fija en todos; está tierno con el tímido, manso con el distante, y piadoso hacia el absurdo; es capaz de recordar con quien está hablando; no dice nada cuando oye alusiones impropias o temas que podrían irritar; es casi nunca prominente en las conversaciones y nunca pesado. Les quita importancia a los favores cuando los concede y parece estar recibiendo cuando da algo.

Nunca habla de sí mismo excepto cuando se siente forzado a hacerlo, nunca se defiende usando recriminaciones, no oye las calumnias o maledicencias, es escrupuloso en darles motivos a los que se entrometen y lo interpreta todo para mejor.

No está nunca mezquino o bajo en sus disputas, nunca toma una ventaja injusta, nunca confunde las personalidades ni usa argumentos cortantes, ni insinúa malas cosas que no desea revelar. Desde la posición de una prudente perspectiva, aplica la máxima del viejo sabio según la cual siempre debemos comportarnos con el enemigo como si un día llegara a ser nuestro amigo.

Tiene demasiado buen sentido para recibir insultos, tiene bastantes cosas que hacer para recordar heridas, y demasiado indolente como para tener malas intenciones. Es paciente, indulgente y resignado según principios filosóficos; acepta sufrir porque es inevitable, perder un ser querido porque no se puede hacer nada contra eso y morir porque es su destino. Si entra en cualquier controversia, su disciplinado intelecto le protege de cometer un error.” [sacado de The Idea of a University, 1852]

Sonya Nicholson for Parisian Gentleman.