De soltura
y
fortaleza

Sonya Glyn NICHOLSON

 

Seamos directos… ser demasiado preciso puede hacer fracasar una tentativa honrada para emanar estilo. Y ser demasiado preciso es fatigoso tanto para los que miran como para la persona que intenta expresarse. Por el contrario, ser conciso abre las puertas del paraíso de la expresión personal y conduce a un “sentir” natural en la comunicación del estilo.

Cuando se enfrentan precisión y concisión, siempre gana la concisión. Aprovecho la oportunidad para evocar una de mis películas favoritas, “Una habitación con vistas”. Si usted examina a los protagonistas de la película, pienso que la precisión se parece a esto:

mientras que la concisión (si al mismo tiempo dejamos a un lado la chaqueta demasiado grande) se parece a eso:

Sólo con echar una mirada a algunas secuencias de la película, parece obvio adivinar cuál de los protagonistas tiene una verdadera soltura en el estilo y cuál de ellos hace penosos esfuerzos para intentar presentarse a sí mismo como pomposo y casi perfecto.

Wikipedia describe la concisión refiriéndose por lo general a la brevedad o a la práctica que consiste en recurrir sólo a la cantidad necesaria de palabras o esfuerzos para describir una idea. Quizás sea la concisión también una actitud.

Sigamos hablando de películas; me inspira el cómo estos ejemplos se presentan como concisos y cómo los protagonistas siguientes nos comunican algo de su soltura (nos atraen hacia ellos y hacen que queremos conocerlos mejor por el hecho de que sentimos en ellos una dimensión mágica que les confiere una propiedad magnética que para nosotros es difícil de resistir).

Faye-Dunaway, Bonnie and Clyde, 1967, diseño del traje por Theadora Van Runkle.

The Age of Innocence, diseño del traje por Gabriella Pescucci.

Elegir las prendas con torpeza, expresar incomodidad y buscar siempre lo correcto plantean la cuestión de la precisión. Y de modo menos serio, tácticas excéntricas como levantar los cuellos o tener un uso excesivo de los logos de moda puede indicar “precisión vuelta caótica”. Pero, en un nivel menos obvio, ser demasiado preciso puede hacer que resultemos afectados.

Me parece básico admitir que si las prendas y los accesorios sobrepasan a la persona, entonces, la precisión ha vencido la concisión.

El esfuerzo hacia la concisión no debe limitar la creatividad y la variedad por lo que respecta a la apariencia y la concisión también puede conseguirse con “grandeur”. He aquí un gran ejemplo de expresión personal creativa lograda.

Ozwald Boateng.

Y hablando de naturalidad…

¿Es incluso posible comunicar el concepto de concisión como práctica? Pienso que el concepto de concisión es difícil de circunscribir pero es algo que vale la pena examinar; y, si la filosofía de la concisión puede comunicarse, entonces puede aprenderse, incluso cuando no está presente naturalmente.

En vez de fijarme en la palabra técnica concisión, prefiero la expresión soltura con fortaleza. Pienso que la expresión soltura con fortaleza es más motivadora cuando se intenta mantener en equilibrio en el actuar y en el vestir.

La combinación de soltura (ausencia de dificultad y de esfuerzo indecorosos) con fortaleza (valor frente a un desafío) es lo que veo en ciertas personas y que admiro. Veo brillantes ejemplos de soltura y fortaleza no sólo en las apariencias exteriores sino también en comportamientos amables, en una gran determinación, o incluso en una sutil expresión en la mirada.

El concepto de estilo es por supuesto mucho más que conteo de hilos, diseño y colores. Es sorprendente realizar que comunicar un estilo ni siquiera resulta de una elección. Descuidados o afectados, o ambas cosas a la vez, o apenas salidos de la cama… comunicamos estilo de modo no verbal en el momento preciso en que entramos en contacto con otra persona. Aun así, no debería ser una molestia mostrarles a los demás nuestro estilo : sólo se trata de un proceso sencillo de presentación de nosotros mismos que debe comunicar placer tanto a nosotros como a los que encontramos a lo largo del camino.

Sonya Nicholson