« Monsieur », revista
de las elegancias:
número de septiembre
de…1920

Hugo JACOMET

« Monsieur », revista de las elegancias: número de septiembre de…1920

Gentlemen,

Nos complace abrir hoy las columnas de PG a Pierre de Bonneuil, para una contribución excepcional ya que se trata de un resumen muy completo del contenido del número de “Monsieur” publicado en septiembre de 1920.

Como lo explica Pierre en su Página Facebook, esta revista fue “fundada en diciembre de 1919 en el 4 de la calle Tronchet en París, por Jacques Hébertot y Paul Poiret quienes crearon este elogio a la distinción, a la compostura y al espíritu.”

En una época en la que se ve con buenos ojos hablar del porvenir, so pena de encontrarse inmediatamente cubierto de apodos peyorativos de todos tipos (“rancio nostálgico”, “conservador” por no decir “reaccionario”), la lectura de esta elegante exégesis es la mar de reconfortante, deliciosamente anticuada y, en cierto modo, extraordinariamente contemporánea… para quien sepa leer entre estas líneas eruditas y trasponer al siglo XXI – hasta hoy más bien decepcionante – estas palabras que dicen de otros tiempos…

Este número de septiembre de 1920 presenta varios usos del espíritu. La élite de la vida elegante era portadora de una ética perfumada y su espíritu se colaba en las producciones de la redacción.

La revista presenta una tela con una variante nueva para la nueva temporada. Las páginas de esta nona edición revelan una clarividencia muy especial y una metodología audaz a la hora de dar una lección tanto estética como indumentaria. Cuatro escritores escriben uno tras otro para presentar un análisis entusiasta de su época:

I – René Boylesve, académico francés, presenta un panfleto contra la trivialidad. La educación ocupa un lugar dominante en su concepto ideológico del lenguaje. Es de subrayar la importancia que le otorga a la cultura.

Nuestros recientes advenedizos deberían convencerse del principio según el cual es menester pasar por la escuela antes de ir a ver al sastre.”

Subraya la contradicción que existe en ciertas personas entre su habilidad indumentaria y su lenguaje desprovisto de refinamiento :

¿Para qué sirve ir bien ataviado, si se tiene el alma de un grosero? Siempre volvemos a la misma idea : no existe ninguna elegancia que no tenga su origen en el espíritu. Podría pintarle este personaje cuyo traje es de corte cualquiera y desgastado y quien, por cierta expresión que tiene, llega a ser elegante a nuestros ojos y nos humilla por su buena figura. Por otra parte, ¿ya estuvieron ustedes en Deauville durante las vacaciones? No hay nada más cómico que un mamarracho con los bolsillos repletos de letras del Tesoro, vestido de Carette y hablando como un camionero.”

II – Jean Napoléon Faure-Biguet expresa una emoción viva a la hora de iniciar un relato dedicado al tema del gusto.

Finalmente, el gusto es una de la pocas cosas que no cambian y el dadaísmo todavía no ha invadido la bodega.”

Hay tres reglas clásicas que el protagonista deberá poner en aplicación:

Después del pescado, se beberá un Graves o un Sauternes, tan maravillosamente dorado bajo las luces. Después del asado, algún “grand cru” de Borgoña o de Burdeos, un Saint-Estèphe, un château Margaux, suave y oscuro,  o un Romanée”

Con cierta viveza, expone una gran cantidad de tópicos y no puede dejar de criticar el Tout-Paris, demostrando en el trance una erudición desconcertante.

El disco luminoso del globo eléctrico deja una mancha de oro en los peldaños negruzcos… Monsieur baja a su bodega, precedido por su ayuda de cámara, quien lleva una cesta larga. En la sombra, evoca con una sonrisa breve, los episodios novelescos de los “escondrijos” que solía contarle su madrina para distraerle, en la época de los gothas.”

III –Al traer a colación el tema del tiempo, Gérard Bauër nos comunica su odio al utilitarismo. Empieza su manuscrito con un aforismo exaltador :

No puedo imaginar que un verdadero dandi no tenga algún tiempo que perder durante la jornada y no aproveche estos momentos para dedicarse a estas nonadas inútiles que son en realidad el placer más importante de su vida.”

Su concepto supone una ausencia de relación con el trabajo y expresa una visión sorprendente sobre la libertad.

Quizás sea la libertad la última nobleza de nuestros tiempos. Es bastante fácil volverse rico si es que uno dedica bastantes esfuerzos, bastante astucia, bastante convicción y una pizca de tenacidad. Es más difícil ser libre y si tiene uno algunas horas de ociosidad que gozar cada día, es un arte lograrlo.”

El escritor nos proporciona también un pensamiento elegante y conmovedora :

Cada mañana, debe usted tener una bella incertidumbre de cómo va a ocupar sus horas : usted se levanta, mira al cielo, considera el aspecto de la calle. También tiene usted el derecho a consultar la tendencia de su corazón, si es acorde con la luz del día.” 

IV – Aficionado a la moda masculina, René Bizet comparte también sus razonamientos :

Estudiaría el síntesis de la moda en el mismo centro de la “place de la République”, a la sombra del monumento de Bartholdi, y, según el momento del día, contemplaría el espectáculo de los bulevares.”

Puede percibirse, a través del espíritu brillante del escritor, una representación de formas, de cortes y de medidas. Mientras insiste en la integridad parisina, escribe :

Los sombreros hongos son raros, tal como conviene”

Distingue un mundo popular con camisas sin falso cuello, la victoria de la chaqueta sin chaleco, la apoteosis de los pantalones sin tirantes, el desorden de las corbatas, la caída de los puños de camisas, todo el imprevisto del gusto en revuelta contra el orden, la regla y el buen sentido.

Deseándole lo mejor a su lector, le da unos consejos sobre el atuendo y la vestimenta. Alaba los méritos de las prendas a medida y propone las direcciones de sastres que conoce con un innegable entusiasmo.

Esta revista dedicada al lujo rechaza la grosería y les propone a las personas capaces de reflexionar adoptar para sí mismas esta actitud poética.

Pierre De Bonneuil.

http://www.pierredebonneuil.fr/