Cifonelli :
la gran medida
contemporánea

Hugo JACOMET

Cifonelli : la gran medida contemporánea

Gentlemen,

La casa Cifonelli, icono de la Gran Medida mundial e institución reconocida por todos de la elegancia masculina clásica, es desde hace décadas la casa de todos los superlativos.

Porque, al contrario de ciertas casas que han perdido un poco (por no decir vendido…) su alma bajo las acometidas de la cultura de masa y ante el canto de la sirenas financieras de los nuevos paraísos de la moda masculina, la casa de la calle Marbeuf, por su lado, incansable y discretamente, sigue reinventándose al mismo tiempo que preserva de modo caso obsesivo su legendaria excelencia de fabricación y su exigencia casi sobrenatural de los detalles.

Así, al amparo de las miradas y en un ambiente íntimo y diligente, más de cuarenta personas siguen trabajando exclusivamente a mano, en el taller de la calle Marbeuf y fabrican unos 900 trajes al año, todos realizados siguiendo las reglas del arte de la sastrería tradicional.

Sin embargo, si bien a primera vista y muy afortunadamente nada cambia del lado de la calle Marbeuf, una pregunta fundamental atormenta (dulce eufemismo) el incansable y apasionado Lorenzo Cifonelli desde hace algún tiempo : ¿cómo adaptarse a la mutación profunda de la clientela de la Gran Medida masculina y su incontestable rejuvenecimiento? O para ser aún más preciso, ¿cómo facilitar el acceso a la Gran Medida a una nueva clientela que todavía no domina los códigos y que las más de las veces se encuentra desamparada ante las infinitas posibilidades que ofrece el Bespoke, con un muestrario de 8000 telas y ante un sastre que, aunque joven y muy asequible, no siempre puede adivinar lo que un cliente tiene en mente y convertirlo en un patrón único, verdadero reflejo de la personalidad de éste?

Este último punto constituye por cierto una problemática (veremos más adelante cuan paradójica es ésta y por qué lo es) a la que numerosas grandes casas de Bespoke Tailoring deben enfrentarse hoy y que conciernen tanto la educación indumentaria de la clientela como la calidad del diálogo cliente-sastre que sigue siendo más que nunca una cuestión crucial.

En efecto, después de haber hablado de este tema con un gran número de grandes casas tanto en Francia como en Inglaterra o en Italia, hoy puedo afirmar que las casas que aprovechen más el interés renovado que manifiestan los caballeros para la cultura sastre tradicional serán las que tendrán la capacidad de lograr una fusión armoniosa entre el espíritu de la Gran Medida (cada traje es una pieza única cortada según un patrón único) y la necesidad de consejo cada vez más visible de una nueva clientela que va buscando inspiración y orientación en el maravilloso y complejo laberinto de la elegancia y del estilo personales.

Las respuestas que se pueden dar a esta necesidad de la grandes casas son hoy, sin embargo, muy variadas :

– Algunas casas muy conservadoras todavía se limitan a presentar en sus salones, en nombre del espíritu de la sastrería tradicional, algunas piezas raras y emblemáticas del “estilo de la casa” sin facilitar la “experiencia Bespoke” a una nueva clientela que, si bien tiene el poder adquisitivo y el deseo de hacerlo, sencillamente no se atreve a dar un paso adelante y se echa en brazos del prêt-à-porter de (muy) alta gama – las más de las veces transalpino – realizado a mano con precios comparables y a veces superiores a los de la Gran Medida. ¿Por qué? Porque en estas casas, no están en la obligación de traducir en palabras sus deseos y sus sueños indumentarios y pueden dejarse llevar por sus corazonadas ante el centenar de trajes muy bellos que se les presentan. Se trata de la versión indumentaria de la ahora famosa “customer experience” que muchas casas deberían tomar en consideración tal como lo hace Lorenzo Cifonelli. De no hacerlo, no podrán sacar provecho de la progresión de dos dígitos del mercado de la elegancia masculina y perderán aquella formidable oportunidad de reinventarse manteniéndose fieles a su herencia.

– Otras casas que han comprendido este movimiento de fondo, se esfuerzan en poner en evidencia en sus salones un número importante de piezas típicas de la casa. Esta postura se adapta mucho mejor a las necesidades de los nuevos clientes pero nos hace caer en una paradoja – que no se debe subestimar – que puede tener un efecto de rechazo para esta nueva clientela debido a la contradicción entre el concepto mismo de Bespoke (un traje único para un cliente único) y el de un “estilo Bespoke propio de la casa”. Entonces, por supuesto, no me opongo a que algunas grandes casas defiendan unos valores estilísticos a partir de los cuales han forjado su reputación : el hombro caído en las casas de sastrería napolitanas como Cesare Attolini, el “soft tailoring” de la casa Anderson & Sheppard, Knize o Rubinacci, las chaquetas muy apretadas y más largas de la casa Huntsman, la muesca de Camps de Lucca o el famoso hombro Cifonelli. Pero aquí, otra vez, conviene encontrar la “buena medida” (me atrevo a decirlo así) entre un estilo de la casa marcado y la total libertad del cliente en cuanto a la definición de su estilo personal. Porque esto sigue siendo – aunque no les guste a unos sastres radicales – la misión primera de la verdadera Gran Medida.

– Y luego hay una estrategia adoptada desde hace unos cuantos años por la casa Cifonelli, bajo el impulso de los primos Lorenzo y Massimo (ambos son jóvenes cuadragenarios). Una estrategia poco difundida, la mar de creativa, que exige un verdadero auto-cuestionamiento y propone una fusión hábil entre la herencia del más alto nivel de los antepasados y la apertura a un estilo contemporáneo capaz de guiar y seducir a una clientela nueva, menos rigorista y más esteta.

Asi, desde hace 3 años, la casa Cifonelli se ha lanzado a un ambicioso proyecto que consiste en proponer, a intervalos regulares, unos prototipos y modelos de chaquetas sport en Gran Medida para que los clientes se enteren de que Gran Medida y creación contemporánea pueden convivir perfectamente. O, por decirlo de otro modo, que una casa de leyenda puede abrirse a unas líneas modernas y a unos cortes audaces, sin perder el alma en el trance.

Esta estrategia, que constituye una verdadera hazaña que sólo podemos alabar como se debe en estas columnas, ha dado de sobra sus frutos ya que ha hecho que la casa de la calle Marbeuf capte un nuevo e importante segmento de clientela. Pues, más allá de la calidad excepcional de sus piezas de alta costura, ofrece a los que entran por primera vez a su taller una fuente de inspiración visual particularmente saludable al mismo tiempo que permite que el sastre les explique de modo concreto algunos fundamentos de la sastrería: las solapas, las muescas, el montado, los varios tipos de hombros, los ojales, los detalles de último toque… En suma, todo lo que necesita saber un cliente para facilitar su “experiencia Bespoke” y hacer que pueda entrar con más facilidad en un dialogo heurístico y estético con su sastre.

Cabe decir que esta “gama” (que no es una gama en realidad ya que estas chaquetas sólo pueden adquirirse en Gran Medida y que cada cliente puede modificarlas a su gusto de modo infinito) que consta hoy de unos veinte “modelos” es un muestrario excepcional de saber hacer que vamos a detallar ahora mismo a partir de una selección de doce prototipos.

La chaqueta “Cortina” es un magnífico ejercicio de estilo y de versatilidad. Esta chaqueta técnica y sofisticada en extremo propone cuatro botones que permiten llevarla con desenvoltura o de modo más formal, un cuello alto, de gamuza, bolsillos de doble fuelle, también de gamuza, una espalda con dos fuelles y una mangas acampanadas de tela y gamuza don doble botonadura.

La chaqueta “Dandy” es una chaqueta de hilera sencilla, con solapa fina que propone tres bolsillos de parche con fuelle interior y dos detalles originales de muy alto nivel : un corte a la altura del pecho y un magnífico trabajo de alineación perfecta de la costura entre el hombro y la manga.

La chaqueta “Vintage” es, por lo que a ella se refiere, un modelo de dos/tres botones (con un botón escondido en la solapa) que presenta solapas en pico, dos bolsillos de gamuza, con ribetes en el bolsillo de pechera y en las bocamangas, también de gamuza, y estupendos ojales de mangas recortados en “sentido opuesto”.

La chaqueta “Military” es una chaqueta de tres botones, de pana espesa, cuello sport, cuatro bolsillos de parche con solapas. El montado de las mangas se realiza aquí “tipo camisa” sin ningún relleno con un efecto levemente fruncido. El escudo bordado a mano (un trabajo artesanal magnífico) es, desde luego, opcional.

La chaqueta “Travel” es una chaqueta de quíntuple botonadura, extremadamente cómoda que, como lo indica su nombre, fue diseñada para los trotamundos que no quieren renunciar a la elegancia incluso cuando están de viaje. ¡Propone un total de catorce bolsillos interiores y exteriores! El reverso del cuello es de gamuza, las bocamangas de gamuza y tela, los tres bolsillos de parche han sido cortados al sesgo y el interior se propone con un suntuoso trabajo de medio forro. Un must para los hombres que no quieren dejar de ir elegantes incluso cuando se están desplazando.

La chaqueta “Preppy” es una chaqueta de carácter también muy versátil. Se propone con una abotonadura única con un festival de detalles de sastrería originales: solapas levemente redondeadas con cordoncillo, montado de las mangas “tipo camisa”, bocamangas sin botones y con solapa, tres bolsillos de parche, parte interior semi forrada con la misma tela que el cordoncillo. Una labor excepcional para una chaqueta muy contemporánea.

La chaqueta “Gatsby” es una magnífica chaqueta clásica de un solo botón, solapas en pico de corte muy puro, que se propone aquí en una tela de lana y cachemira de espiga de 300 gramos.

La chaqueta “Baikal” es, por lo que a ella se refiere, muy original, un modelo poco frecuente en el mundo de la Gran Medida, de lana hervida de la casa Drapers. Se propone aquí con un cuello alto y bolsillos de parche con solapas de gamuza.

La chaqueta “Nara” es de inspiración japonesa. Se trata de una chaqueta de franela, cortada muy corta (he tenido la oportunidad de probar el prototipo y el efecto es bastante sorprendente). Es una chaqueta muy entallada con un trabajo muy especial en las solapas: tiene solapas muy estrechas con picos (peak lapels) muy finos. Una especie de media entre el “peak lapel” y el “notch lapel” (solapa de muesca) de la que tiene las proporciones. Por lo que se refiere a los acabados, esta chaqueta muy ajustada propone tres bolsillos en la parte derecha (dos con solapas y una sin solapa de color contrastado) y un trabajo de bordado magnífico en la solapa derecha que representa la palabra “amor” en japonés.

La chaqueta “Stirling” es lo que los ingleses llaman una “country jacket”: esta chaqueta muy técnica de dos botones tiene un cuello sport, de muesca, amplio que puede llevarse cerrado, con un reverso de cuero. Tiene cordoncillos de cuero en los codos, bolsillos al sesgo con solapas orladas de cuero. Por lo que se refiere al hombro, se observa la presencia de una trabilla y de un fuelle. Es una chaqueta extremadamente sofisticada. Fabulosa pieza de sastrería.

La chaqueta “Imperia” es una “smoking jacket” de terciopelo de alta categoría : cuello chal con cordoncillos, botonadura de pasamanería y solapa orlada de cordoncillos en la bocamanga.

La chaqueta “Qilian” es el último prototipo producido por el taller de la calle Marbeuf y merece algunas explicaciones por el mero hecho que se trata de una pieza literalmente “venida de otro lugar”. Se trata de una chaqueta de lana de yak, animal que vive en las altas planicies tibetanas y cuyo vellón tiene propiedades caloríficas y de flexibilidad únicas. Dicha tela rara, producida por un taller tibetano de comercio sostenible – NORLHA – con técnicas de esquileo y de tejeduría ancestrales que se han usado hasta hoy para fabricar estolas, bufandas y mantas de viaje de muy alta gama.

Algunos confeccionistas, sobre todo para mujeres, han ido proponiendo también desde hace algunos años, abrigos y chaquetas elaboradas con esta tela sorprendente, suave, calurosa y sólida. Como lo pueden comprobar ustedes en estas fotos, el corte de esta chaqueta es muy particular ya que propone solapas muy anchas sin ninguna muesca y no menos de cinco ojales activos permiten vestir la chaqueta de varios modos. Se nota también un montado de una sola pieza en el interior y detalles de acabado a la altura de la reputación de la casa Cifonelli (sobre todo unos bolsillos de parche con solapa y fuelle, un trabajo de muy alto nivel).

Por supuesto, fuera de esta magnifica “gama” contemporánea, la casa Cifonelli produce también, y más que nunca, unos magnificos trajes clásicos (sin lugar a dudas entre los más bellos del mundo) para una clientela de estetas y de “connaisseurs”.

La gran mayoría de estos trajes abarcan los códigos estilísticos de la casa de tal modo que los que han adquirido un traje Cifonelli, como Karl Lagerfeld quien declaró una vez que reconocía un hombro Cifonelli a más de cien metros, se reconocen a primera vista (esto me ha ocurrido la semana pasada en el aeropuerto Heathrow de Londres): un montado de hombro levemente incurvado, una pechera pequeña y unas líneas de una nitidez absoluta.

Una casa que, sin lugar a dudas, forma parte del (reducido) Panteón que reúne las más grandes casas de alta costura masculina y que, además, luce (lo que no es el caso de todas estas instituciones de la Gran Medida) un dinamismo y una capacidad para renovarse que merecen el respeto y la admiración.

En una época en la que la sastrería se enfrenta a una formidable paradoja – interés renovado de los hombres por la elegancia a medida por un lado y a una disminución de la vocaciones y una dificultad en encontrar una mano de obra ultra cualificada por otro lado – esta visión muy contemporánea garantiza la perennidad de la casa Cifonelli en la que muchas casas deberían inspirarse en vez de replegarse en una clientela clásica y adinerada que dista mucho de ser eterna.

¡Viva la Gran Medida contemporánea!

Cheers, HUGO