La elegancia y el arte de matizar

Hugo JACOMET

La elegancia y el arte de matizar

Gentlemen,

Seguimos esta noche nuestro paseo semántico veraniego por el mundo maravilloso de las palabras que conforman, expresan, forjan, e intentan expresar las impresiones, emociones y demás sensaciones estéticas relacionadas con nuestro universo de estetas apasionados. Y hoy, nos lanzamos al “abordaje”(la palabra es débil) de lo que considero personalmente una de las palabras más importantes de nuestro panteón lingüístico : la palabra “Matiz”

En francés se traduce por la palabra Nuance que es una forma derivada del latín vulgar Nuba, “desnuda” (en latín clásico Nubes), pasando por el antiguo francés Nuer. “Nuancer” (o sea “Matizar”) para expresar un degradado de colores sutiles que tienen las nubes según las horas del día y la luminosidad cambiante del sol.

Como intentó explicarlo con brio el realizador Michel de Maulne, “la nuance” (el matiz) es “el grado de aumento o de disminución que presenta un mismo color. Un poco más, un poco menos…”

El matiz caracteriza la búsqueda del grado justo, de la concordancia entre los colores.

El matiz es la diferencia delicada que diferencia dos delicias. Es la palabra justa para decir las cosas, sin nombrar lo vulgar. Es también la capacidad que tiene la mirada para expresar deseo o respeto.

Tintureros, peluqueros, sastres, zapateros, pintores, tapiceros, personas que usan los muestrarios, todos los que conocen los matices, incluso los matices de la lengua, matiz supremo, que consiste en localizar en las posibilidades del vocabulario la palabra escondida debajo del arco iris del tiempo.

Podemos anadir que en francés “un nuançoir” es la herramienta que usa un sillero.

Es tanto como decir ser experto en fragilidad…

Cheers, HUGO