Elegancia, medida
y… desmesura :
el mundo maravilloso
de Pierre Degand

Hugo JACOMET

Elegancia, medida y… desmesura : el mundo maravilloso de Pierre Degand

Gentlemen,

Mientras, para cumplir con las necesidades de Parisian Gentleman y de otras revistas, voy, con mis cantos redondos, mis trajes Bespoke y otras camisas con “tab collars” desde hace unos años por el mundo entero en busca de casas y de tiendas de excepción, no podía imaginar, fuese sólo por un instante, que iba a vivir uno de mis mayores arrebatos estéticos y estilísticos referentes a un lugar dedicado a la elegancia masculina … en Bruselas, Bélgica.

No obstante, he tenido la oportunidad de visitar muchos sitios excepcionales, como Isetan en Tokio con su oferta pletórica y su servicio sobrenatural, el flagship de Prada en Nueva York, con su ascensor redondo, sus salones de gran medida que figuran entre los más míticos para los franceses, los italianos o los ingleses, las sublimes tiendas de Tom Ford en las grandes capitales o también algunas tiendas muy impresionantes de Dubai, Hong Kong o Las Vegas por citar sólo unos cuantos ejemplos entre los centenares que existen.

Fue de veras en la Avenida Louise, un lugar bastante périférico de Bruselas donde me fue dado descubrir lo que considero ahora como el lugar más bello dedicado a la elegancia masculina clásica. Nunca visité un sitio parecido en el mundo : se trata de la casa Pierre Degand.

Describir la casa Pierre Degand, incluso en los más mínimos detalles, es un reto periodístico imposible de aceptar por ser este “sitio” tan único. No existe que yo sepa un equivalente en términos de elección, de ambiente, de arquitectura, de atmósfera. Es por cierto la razón por la que no he encontrado otra palabra que “sitio” para denominar este lugar que ningún vocablo de uso común – tienda, almacén multimarcas – podría definir, ni mucho menos.

Decir que la casa Degand es capaz de vestir a cualquier caballero “de pies a cabeza” es un eufemismo absoluto porque, en la casa Pierre Degand, ustedes encontrarán todo lo que necesitan e incluso mucho más… con una calidad de selección y una elección sobrenaturales.

Pero hablar de la casa Pierre Degand sin hablar del mismo Pierre Degand, fundador de la casa epónima, resulta vano ya que el sitio y el hombre forman una sola entidad.

Porque Degand en Bruselas, es primero una fabulosa “success story” empresarial que empezó hace casi 40 años cuando el joven Pierre decidió, a los 14 años, que los estudios no eran lo suyo. Se lanzó al comercio al detalle vendiendo prendas masculinas en un pequeño tenderete del Zoute (el balneario más famoso de Bélgica) bajo la mirada benévola de su madre. Con el tiempo, su capacidad para el comercio, su pasión devoradora por la guardarropa masculina, su inquebrantable energía y su “ciencia” del servicio marcarían la diferencia y le permitirían adquirir años más tarde, en una subasta, lo que sigue siendo hoy el edificio central de toda una vida : el sublime edificio de la Avenida Louise que no tiene nada que envidiar a los mejores palacetes parisinos.

 Cuando Pierre Degand cuenta su historia con una voz a la vez suave y elocuente, uno se siente impresionado por el carácter deliciosamente paradójico del hombre y del lugar que ha creado a su imagen : al mismo tiempo discreto y extravagante, sereno y apasionado, afable y radical, humilde y exuberante. A este respecto, si alguien me pidiera que calificara a este caballero y su empresa, pienso que la palabra “extremista” sería la palabra idónea a pesar su carácter insuficiente. Porque, puede decirse sin exagerar que Pierre Degand sigue sus ideas hasta sus últimas consecuencias para que sus clientes puedan, por lo que a ellos respecta, realizar sus sueños más preciados de elegancia y de placer.

Hoy, la casa Degand representa más de 2000 metros cuadrados de felicidad indumentaria repartida en tres edificios principales : el edificio “Degand Tailleur” que ofrece un sinfín de salones, todos dedicados a un aspecto del armario masculino. Cada uno propone productos del más alto nivel en todas la categorías.

El edificio “Degand Business et Sport” propone productos más asequibles pero todos seleccionados con mucho cuidado y desde hace dos años, el renovado y resplandeciente edificio “Degand Souliers” que es sin duda una de las tiendas de (muy bellos) calzados masculinos más provistas en el mundo con productos de las mejores casas como Edward Green, John Lobb, Pierre Corthay, Tod’s y Santoni para sólo mencionar una parte de éstas.

Entonces, a primera vista, nada de revolucionario en cuanto a la organización para un lugar que consideramos como la tienda más bella del mundo dedicada a la elegancia masculina… No obstante, nada más entrar en este lugar cuya recepción se parece a la de un banco anglosajón del siglo pasado con un despacho la mar de bello semejante a los que todavía se lucen en Savile Row, sobre todo en la casa Huntsman and Sons, uno se encuentra de inmediato desconcertado por la calidad de los objetos expuestos y por la amplitud del sitio. Porque, para cualquier aficionado al estilo masculino del más alto nivel, una visita a la casa Degand se parece mucho al descubrimiento de Disneyland para un niño de cinco años.

Aquí, un salón con una deslumbrante elección de trajes : más de 600 trajes (Brioni y Kiton mayormente) con algunas verdaderas maravillas de vicuña o baby cachemira expuestas en perchas.

Aquí la camisería, con una elección excepcional procedente de las casas más grandes como Fray, Kiton, Burini o Brioni.

En el primer piso, un salón de ambiente amortiguado dedicado a las prendas formales y de ceremonia, luego un espacio sombreros como pocas veces se encuentran en una tienda generalista, y luego, otro espacio dedicado exclusivamente a los impermeables, otro a los abrigos, y para terminar un salón dedicado a los jerséis con unos productos fabulosos de cachemira de las casas Ballantyne o Fedeli…

Y las cosas no se acaban aquí porque cuanto más visitan ustedes, más espacios van abriéndose uno tras otro : un espacio dedicado a los perfumes masculinos, otro dedicado a los bastones y a los paraguas, otro dedicado a las batas y a los pijamas, un salón “accesorios” deslumbrante que propone una colección impresionante de pinzas de corbatas, de tirantes para calcetines (¡!), de tirantes… y no he hablado de este maravilloso espacio dedicado a los gemelos que Pierre Degand manda realizar según sus propias inspiraciones a un artesano francés de muy alto nivel… sin hablar del salón situado en el último piso en el que se proponen a los aficionados al puro unas maravillosas bodegas (algunas de ellas descubiertas por el mismo Pierre)…

Y es precisamente cuando uno entra al salón situado inmediatamente detrás del de las bodegas de puros cuando la palabra “extremista” cobra todo su sentido : aquí se exponen algunos objetos de excepción como cajas de backgamon muy lujosas o incluso un baúl de vino fabricado por el taller EPHTÉE de Burdeos, especialmente diseñado para encontrar su sitio en el maletero de una Rolls Royce… ¡uno cree soñar con los ojos abiertos de par en par!

Todas las fotos © Andy Julia para Parisian Gentleman

Pero ¿cómo tal orgia (y es poco decirlo así) de objetos maravillosos y exclusivos han podido llegar a Bruselas? Todos estos objetos podrían encontrarse en un palacio veneciano o en una morada victoriana de Londres. La respuesta se impone de inmediato : Pierre Degand, además de ser un trabajador incansable, es un hombre dotado de una experiencia y de un gusto fuera de lo común. También, y quizás sobre todo, es un hombre que ha sabido guardar incólume la inocencia de su niñez y que todavía sabe maravillarse ante un bello objeto (por más pequeño que sea) o una hermosa tela…

La única diferencia, ustedes lo habrán comprendido, es que Pierre Degand no es ningún niño a la hora de dirigir sus negocios, de seleccionar sur proveedores, de elegir sus telas o de dirigir como un patriarca ilustrado a las 35 personas que se atarean a su lado para que siga desplazándose este enorme portaaviones del estilo masculino cuya oferta pletórica vamos a detallar – todos los sectores están presentes ya que allí encontramos gran medida, medida industrial y prêt-à-porter – en la segunda parte de este reportaje que publicaremos en los días que vienen.

Para entonces, si sus calzados perfectamente embetunados les llevan a Bruselas, les aconsejamos encarecidamente que vayan a visitar este lugar ineludible del estilo masculino. Y les damos esta advertencia : les será muy difícil salir de allí con las manos vacías…

Bienaventurados los chiflados porque dejan pasar la luz” decía el inmenso Michel Audiard. No podría decir mejor a la hora de describir al muy entrañable Pierre Degand, quien, con ser algo chiflado, deja pasar en efecto mucha luz.

Nos quitamos el sombrero (a medida, como Dios manda) ante Pierre y su equipo.

Continuará,

Cheers, HUGO