New York Times : el
efecto de las prendas
sobre los procesos
cognitivos de los
hombres

Hugo JACOMET

Abrumador artículo del New York Times : el efecto de las prendas sobre los procesos cognitivos de los hombres.

Gentlemen,

El New York Times ha publicado recientemente los resultados de un estudio increíble sobre el impacto de la indumentaria en los procesos cognitivos : un estudio totalmente abrumador e inspirador.

Helos aquí:

 New York Times – 2 de abril de 2012 por Sandra Blakeslee

Si viste usted una bata blanca que cree perteneciente a un médico, su capacidad de concentración aumentará sensiblemente. Pero si usted lleva la misma bata y cree al mismo tiempo que es de un pintor de brocha gorda, no presentará ninguna mejora.

Es lo que anunciaron unos científicos tras estudiar un fenómeno que denominan “Enclothed Cognition“: los efectos de la indumentaria sobre los procesos cognitivos.

No basta con tener una bata de médico colgada en su zaguán” dice Adam D. Galinsky , el profesor de la Kellogg School of Management de la universidad de Northwestern (EEUU) que lideró el estudio. “Los efectos sólo se dejan sentir cuando se lleva la bata y que el individuo conoce su valor simbólico; los médicos tienen la reputación de ser cautelosos, rigurosos y atentos.

Estos descubrimientos publicados en el Journal of Experimental Social Psychology, constituyen una nueva etapa en el campo científico en pleno auge de la cognición encarnada. “No sólo pensamos con nuestro cerebro sino también con nuestro cuerpo”, afirma el doctor Galinsky. “Nuestros procesos de reflexión se basan en experiencias físicas que ponen en marcha los conceptos abstractos asociados. Se sospecha que estas experiencias incluyen las prendas que llevamos.”

Me encanta la idea de intentar comprender por qué, cuando llevamos ciertas prendas, nos es más fácil desempeñar un papel determinado y en qué medida esto puede afectar nuestras capacidades fundamentales”, dice Joshua I. Davis, profesor asistente de psicología en el Barnard College y experto en cognición encarnada que no participó en el estudio. “Dicho estudio no explica por completo cómo se produce el fenómeno”, dice, “pero incita a creer que vale la pena explorar varias hipótesis.”

Hay un campo de investigación sobre la cognición encarnada”, dice el doctor Galinsky. “La gente suele asociar el hecho de lavarse las manos con cierto grado de pureza moral y con juicios éticos. La gente le considera más caluroso si usted lleva una bebida caliente entre las manos, y, por el contrario, más frío si usted lleva una bebida fresca. Asimismo, si lleva un bloc de notas bastante gordo o un “clipboard” usted se sentirá más importante.

Se sabe desde hace mucho tiempo que el atuendo influye en la percepción que tenemos de nosotros mismos y en cómo la gente nos percibe”, dice el Doctor Galinsky. “Otros experimentos han demostrado que, durante una entrevista de trabajo, las mujeres vestidas de modo más bien masculino tienen más posibilidades de hacerse con el puesto y que un profesor asistente que lleva prendas más formales suele ser percibido como más inteligente que otro profesor que viste un atuendo más casual.”

Pero la pregunta más profunda, según los investigadores, es saber si el atuendo que uno lleva afecta sus procesos psicológicos. ¿Modifica el atuendo que llevamos nuestra percepción y nuestras interacciones con el mundo que nos rodea? Para intentar saberlo, el doctor Galinsky y su colega Hajo Adam han llevado a cabo tres experimentos en los cuales no han cambiado las prendas pero sí han manipulado la simbólica a ellas asociada.

En el primero, 58 estudiantes recibieron, de modo aleatorio, una bata de laboratorio o vestidos civiles. A continuación, fueron sometidos a un test de atención selectiva basada en la capacidad en detectar incongruencias, como por ejemplo cuando la palabra “Rojo” aparecía escrita en verde. Los que llevaban batas se equivocaron dos veces menos que los que iban vestidos de paisano.

En el segundo experimento, 74 estudiantes recibieron de modo aleatorio una de las tres opciones siguientes: llevar una bata de médico, llevar una bata de pintor de brocha gorda o sencillamente, tener visible una bata de médico. Luego fueron sometidos a un test de atención sostenida. Les pidieron que observaran dos imágenes casi idénticas proyectadas en una pantalla y que señalaran cuatro diferencias menores. Les pidieron que las apuntaran en una hoja lo más rápido posible.

Los estudiantes que llevaban la bata de médico, a pesar de que ésta era idéntica a la del pintor de brocha gorda, encontraron más diferencias. Habían adquirido una capacidad de observación superior. Los que llevaban la bata de pintor de brocha gorda y los que tenían a la vista una bata de médico encontraron menos diferencias entre las imágenes.

El tercer experimento exploraba este efecto fundamental más detalladamente. ¿Modifica el comportamiento el mero hecho de ver un objeto físico como la bata? En este experimento, los estudiantes llevaban una bata de médico o una bata de pintor de brocha gorda. O sólo pudieron mirar una bata de laboratorio colocada en un despacho delante de ellos durante un buen rato. Después, los tres grupos redactaron un ensayo en el que expresaron lo que pensaban de la batas. A continuación, fueron sometidos a un test de atención sostenida.

Otra vez, el grupo que llevaba batas de médicos mostró una mayor mejora de su capacidad de observación. “Hay que llevar la bata, verla en el propio cuerpo para que tenga una influencia en los procesos psicológicos”, dice el doctor Galinsky.

Los vestidos invaden el cuerpo y el cerebro y ponen el que los lleva en un estado psicológico distinto”, dice. Describe su propia experiencia del último Halloween (o quizás debamos decir el Día Nacional de la Cognición Encarnada). Había decidido disfrazarse de gángster, con un fedora, un largo abrigo y un bastón. “Cuando entré en la habitación, fue de modo fluido y sin esfuerzos” dice. “Sentí mi presencia de modo muy distinto.”

Y dice pensativo : “¿qué ocurriría si cada día uno se vistiera de bandido o si llevara una sotana de sacerdote o el uniforme de un policía? Se acostumbraría de tal modo que dejarían de producirse los cambios cognitivos? ¿Se atenuaría el efecto?

Otros estudios son necesarios”, dice.

¿No es eso apasionante?

Cheers, HUGO