Elogio de la horizontalidad…

Hugo JACOMET

 

Gentlemen,

Desde hace varias semanas, me sorprendo llevando cada vez más frecuentemente la única camisa de rayas horizontales que tengo – una Marc Guyot con rayas grises bastante anchas, cuello y puños blancos – porque la encuentro, a pesar de mis prejuicios iniciales, no sólo deslumbrante, sino también versátil y, a fin de cuentas, bastante fácil de combinar con otras prendas.

Hasta une fecha reciente, me había acostumbrado a llevarla sólo los fines de semana, sin corbata, con una chaqueta sport, pensando que la inevitable referencia a las rayas de los jerseys llamados “marineros” me prohibía llevarla durante la semana con traje y corbata.

Y, hace unos meses, de modo totalmente fortuito, se me ocurrió la idea, a priori descabellada, de llevarla con un traje gris medio de gran medida. Por eso escogí una corbata siete pliegues de cuadros diminutos blanquinegros, y debo confesar que el resultado me sorprendió… Estaba en presencia de un oxímoron estilístico que no dudo en calificar de “originalidad discreta” y desde entonces, no dejo de reflexionar en cómo ampliar (sin juego de palabras) mi colección de camisas a rayas horizontales.

Por eso voy a encargar ahora mismo la fabricación de varias camisas a medida de este tipo y hacer varias pruebas con rayas más o menos anchas, cuellos y puños desparejados o no y varios tipos de tejidos.

Compartiré con ustedes dentro de algún tiempo algunas fotografías de los atuendos a los que acabo de referirme y ustedes podrán enterarse de que se trata de un “tropo” (me atrevo a decirlo así) sumamente infravalorado. Por otra parte, encontrar este tipo de camisa en prêt-à-porter es todo un desafío porque, excepto el incansable y atrevido Marc Guyot, ninguna casa propone, que yo sepa, este tipo de modelo en Francia.

Desde luego, ustedes conocen la regla que pretende que se debe desaconsejar el uso de las rayas horizontales a los gentlemen algo corpulentos que quieran adelgazar la silueta. Esta regla sigue perfectamente aceptable y desaconsejo rotundamente (¡!) a los de ustedes que son algo “voluminosos” llevar este tipo de camisa…

Por lo que se refiere a los demás gentlemen, y no sólo a los que, por el contrario, se consideren demasiado flacos, les invito a que se lancen en esta sorprendente aventura. Única condición : ser capaz de asumir aquella horizontalidad que no dejará de suscitar reacciones y observaciones provenientes de su entorno… Pero, después de todo, ¿ya no estamos acostumbrados a éstas?

Cheers, HUGO