Huntsman & sons :
no se transige con
las tradiciones

Hugo JACOMET

Huntsman & sons : no se transige con las tradiciones

Gentlemen,

He aquí la tercera parte de mi escapada londinense con el texto íntegro publicado (como lo hice para los dos artículos anteriores) sobre la casa en cuestión en Dandy Magazine al que he añadido numerosas fotos suplementarias.

Here we go…

Alcanzar la tercera etapa de mi periplo por el país de la maravillas fue muy rápido pues sólo tuve que recorrer un par de cientos de metros para entrar en otro templo del Bespoke británico : Huntsman and sons, casa honorable renombrada por la calidad de sus tweeds exclusivos y también por sus precios que siempre han sido los más altos del Row.

Aquí la acogida fue otra vez muy apreciable y después de haber sido acogido por el muy simpático Poppy Charles, he tenido la suerte de pasar un largo rato con el “head cutter” de la casa, Patrick Murphy, cuyo padre fue también sastre cortador en Huntsman.

Estilísticamente, Huntsman representa un enfoque enteramente opuesto al de Anderson & Sheppard.

Aquí, no hay “soft shoulder” sino, por el contrario, un trabajo de hombro muy estructurado con sisas bastante altas (lo que es de mi agrado), chaquetas levemente más largas para un resultado más natural (dixit el Cutter de la casa) y una cintura particularmente ceñida.

Esta descripción se confirma al probar la chaqueta (incluso en prêt-à-porter) : en efecto, ponerse una chaqueta Huntsman es une experiencia bastante especial porque uno siente de inmediato su carácter ceñido y tiene el reflejo inmediato de mantenerse recto.

Estamos aquí en las antípodas de la fluidez y de la comodidad de los trajes “Drape cut” y aunque la impresión global es más bien – muy – agradable, la dejadez no se admite en Huntsman cuyas chaquetas influyen de modo considerable e inmediato en la postura.

Otro detalle casero : la marcada preferencia por las chaquetas de un solo botón a fin de que se ponga el énfasis en la nitidez de la línea y el ceñir muy “marcado” al nivel de la cintura.

Una casa muy bella que, además, sigue atada a sus raíces con unos tweeds exclusivos bellísimos y, detalle que vale la pena conocer, la presencia de potros en cada probador para apreciar, como solía hacerse antaño, la caída de las chaquetas y de los pantalones de montar para los jinetes.

Incluso la famosa bicicleta con la que la casa entregaba los pedidos a sus clientes a principios de siglo está expuesta con dignidad en la entrada del lugar. Aquí no se transige con las tradiciones, y ¡tanto mejor!

El “gran” momento de mi visita en esta casa mítica seguirá siendo, sin embargo, el privilegio que se me otorgó de pasearme (“sumergirme” seria una expresión más adecuada) en el salón de archivos donde se conservan con mucho esmero miles de patrones tradicionales (de papel o cartón). Va sin decirlo que los nombres de algunos clientes escritos en las “envolturas” – Rudolph Valentino, Clark Gable, Humphrey Bogart e incluso Gianni Agnelli – con una caligrafía fina y llena de curvas le pueden embriagar a cualquier aficionado a la elegancia masculina.

Por fin, he tenido el privilegio de una visita guiada por los talleres por el apasionado (y apasionante) Patrick Murphy y me ha sorprendido una vez más la media de edad bastante joven de las personas que trabajan en esta ilustre casa (Huntsman es también socio del Newham College, ¡eso sí que es una bella iniciativa!).

Una visita intensa, apasionante y, en ciertos aspectos conmovedora, en esta casa que sigue figurando, para mi gusto, entre las mejores del mundo, a semejanza de Anderson & Sheppard, para mencionar sólo las casas británicas.

Para terminar, es de notar que Huntsman & sons, al contrario de Anderson & Sheppard, ha elegido de proponer una oferta completa : prêt-à-porter (a partir de £1550 para un traje de dos piezas), MTM (a partir de £2400) y desde luego Bespoke (a partir de £4474).

Al salir de la casa Huntsman, este viernes, ya son las cinco y pese a la intensidad de mi periplo por el Golden Mile, todavía tengo la energía de un adolescente en busca de nuevas sensaciones. Porque hay que confesarlo, visitar las casas de Savile Row se convierte para los aficionados en una verdadera peregrinación… El problema es que, en Inglaterra, los talleres de sastrería van cerrando sus puertas porque los sastres se dirigen hacia los Pubs locales, entre los cuales el ineludible Burlington Arms.

Continuará…

Cheers, HUGO